ContraPeso.info presenta a sus lectores una idea de Alejandro A. Chafuen. Agradecemos a HACER el amable permiso de publicación.
Alejandro A. Chafuen es presidente de la Atlas Economic Research Foundation y chairman del directorio del Hispanic American Center for Economic Research (HACER) de Washington DC.
Esta es su conferencia magistral presentada durante la reunión del Comité Ejecutivo de la Liberal Internacional, el 29 de abril de 2007, en Cancún, México. La gran contribución de Chafuen es elevar el nivel de la discusión sobre los emigrantes, especialmente haciendo aportaciones sobre el lenguaje correcto que debe usarse y las sutilezas de los argumentos en pro y contra.
Algo que acompaña a todo inmigrante es el estar dispuesto a afrontar riesgos y a buscar lo novedoso. En su nuevo libro en defensa del liberalismo, Deepak Lal, basándose en el trabajo de Peter Whybrow, director del instituto de Neuropsiquiatría de la Universidad de California en Los Ángeles, UCLA, muestra como desde el comienzo de la raza humana, solo unos “pocos miembros de nuestra especie dejó su cuna ancestral en las sabanas de África y comenzaron ese largo peregrinaje hacia los confines de la tierra que permitieron al homo sapiens colonizar el mundo”.
Al parecer, los estudios muestran que estos emigrantes, dispuestos a afrontar riesgos, tienen una composición genética similar. Los genetistas Luigi Luca Cavali-Sforza, de Stanford University, y Chauseng Cheng, de la Universidad de California en Irvine, encontraron resultados similares. Los individuos que tienden a emigrar tienen un porcentaje mayor del D4-7 mientras que los que se quedan en casa tienen un porcentaje mayor del gen D4-4.
No es que yo crea que los genes determinan necesariamente nuestra actuación, pero sí que influyen fuertemente. Pero como es difícil y casi imposible modificar nuestra composición genética, y tampoco es mi especialidad, me enfocaré en unos pocos temas clave de políticas públicas donde si tenemos más libertad de acción y tengo un poco más de experiencia.
Soy un producto de la inmigración global
Soy fruto y parte de la migración global que tuvo un empujón a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Durante ese periodo se dio un incremento migratorio mayor o similar a lo que está ocurriendo en estos momentos. Aunque los que me dieron mi apellido “Chafuen”, medio raro y de orígenes oscuros, llegaron a comienzos del siglo XIX a Argentina, el resto de mis abuelos y bisabuelos vinieron de Escocia, Alemania, e Italia. Tres de cuatro hermanos emigramos fuera de Argentina. Mis hijos tienen además sangre Sueca e irlandesa. Me imagino que muchos de ustedes podrán contar historias similares.
Como vamos a estar hablando de algo que vivimos en forma muy distinta, y que cada uno de ustedes, lectores bien informados, debería saber más que yo de la situación migratoria de su propio país, trataré de tocar unos pocos puntos comunes que pienso que son de utilidad para las carreras políticas de los liberales y para aportar soluciones al tema.
Algunos señalan que un experto es un tonto fuera de su casa,
a fool away from home. Quizá confirmo la regla, no soy un experto del tema migratorio, pero lo que voy a recomendar estará basado en mis conocimientos de economía y de filosofía moral. Como he trabajado en casi 40 países a través de mi fundación, estoy en contacto frecuente con líderes y estudiosos de enorme cantidad de naciones.
Hasta hace unos pocos días, en una reunión que organizamos con representantes de más de 50 países, pude hablar con muchos de ellos acerca de cómo ven el tema de la inmigración desde su región. Los puntos que elegí están basados en esas conversaciones.
Otro elemento que me ayuda a poner estos temas en perspectiva, es que recibo material casi diario de las dos organizaciones que más trabajan el tema migratorio (más que nada como “
do-tanks”) en Estados Unidos. Pero éstas están a las antípodas del debate. Una es el Minuteman Civil Defense Corporation, de Chris Simcox, con sedes en Houston y Scottsdale, Arizona. Una de las consignas preferidas de esta organización es “Inmigración sí, ¡colonización extranjera No!”. Los
minuteman tratan de conseguir apoyo privada para construir muros y cercos en la frontera y ayudar a detectar a inmigrantes “ilegales”.
La otra es el Instituto de Mexicanos en el Exterior, el IME, de la que soy uno de los consejeros, y uno de los poquísimos liberales en la misma. El IME, trata de defender los “derechos” de los inmigrantes, legales o no, pero rara vez, o nunca, le he visto hacer un esfuerzo para ayudar a que los inmigrantes se asimilen a la cultura de Estados Unidos.
Ambas organizaciones dicen estar a favor de la inmigración, pero sus posturas y estilo de trabajo no podrían ser más distintos. Espero que los puntos que mencionaré aquí en más hayan puesto en buen uso mi experiencia.
La creación y la libertad son para todos
Al abordar el tema del ser humano y su relación con la creación, con el mundo material, grandes tradiciones de pensamiento en el mundo occidental, señalaron que todo lo creado por Dios es para beneficio de toda la raza humana. No solo los teólogos cristianos enfatizaron este punto sino también autores claves en la historia del liberalismo, como John Locke, escribieron lo mismo.
Esa libertad de poder ir de un país a otro, que nos parece natural a los liberales, está basada justamente, en el reconocimiento, en nuestro fuero íntimo, de que hay mucho de verdad en la concepción que nos pone a todos los seres humanos con ciertos derechos a disfrutar de el mismo planeta. El ser parte de la misma sociedad humana nos da ciertos derechos a parte de toda esta Tierra.
A todos los liberales nos parece natural que los perseguidos por sus ideas por regímenes totalitarios; los oprimidos por condiciones económicas paupérrimas; por los que quieren unir sus familias desperdigadas por el mundo; puedan mudarse de país. La mayoría de nosotros reconoce la importancia de las libertades de movimiento a través de la frontera, incluso cuando no existen situaciones dramáticas que la requieran.
La enorme mayoría de los que vivimos en el continente americano somos fruto de la inmigración o hemos sido tocados por la misma en el fuero de nuestras familias. Los que hemos disfrutado de este derecho, en general, estamos más dispuestos que otros a reconocer el mismo derecho de otros. Pero son muchos los casos, y las encuestas suelen mostrarlo, en que aquellos que han esperado y pagado los costos de la migración legal, se oponen también a la inmigración ilegal.
El dispar impacto de la inmigración
Pese a que en este período de creciente globalización todos parecen afectados en cierta manera, el desafío de la inmigración es muy dispar. En el mundo desarrollado, casi el 9% de la fuerza laboral está compuesta por inmigrantes. En el mundo subdesarrollado los inmigrantes representan entre el 1 y 2%. Es importante para ustedes, líderes liberales con presencia internacional, saber de algunas de estas diferencias, para poder hablar con más seriedad del mismo dentro y fuera de su país.
- En algunas pequeñas naciones, y ciudades-países, esta inmigración llega a cifras muy altas. Los dos que lideran los índices de libertad económica, Hong Kong y Singapur, tienen alrededor de 40% y 33% respectivamente, de inmigrantes. En Macao, esta proporción llega al 66%.
- En países del medio oriente y en Arabia, las cifras son muy dispares. La proporción de inmigrantes llega casi a tres cuartas partes de la población de los Emiratos Árabes, pero a menos del 3% en Turquía. Israel, Kuwait, y otros países, también tienen gran porcentaje de inmigrantes.
- En Europa, el promedio es cercano al 8%. De los países tradicionales, Rusia, Alemania y Francia, son los que más inmigrantes tienen, con alrededor del 10%. Como curiosidad, tenemos al Vaticano con 100% y a Albania, con 0.4% en los extremos. Italia, Portugal y España tienen porcentajes cercanos al 3%, casi un tercio del promedio Europeo.
- En Latinoamérica, la inmigración es un fenómeno menos relevante que en otros continentes. El atraso creado por el populismo ha convertido a muchos de estos países en expulsores de población. En Centro y Sudamérica, el promedio de trabajadores inmigrantes es cercano al 1%. En los países de MERCOSUR el porcentaje es un poco más elevado, 3%, y similar a algunos países de la Europa Latina.
- Comparemos esto con mi país, Estados Unidos, donde cerca del 13% de los trabajadores son inmigrantes, y otros países de ascendencia anglo-sajona, como Australia y Nueva Zelanda con 20%.
- De los aquí presentes, en la reunión de la Internacional Liberal de 2007, nuestros amigos de Andorra están a la cabeza, con 80% y los de Haití en la cola con 0.3% (seguidos de cerca por Túnez y Rumania con 0.4%).
Inmigración y remesas
El fenómeno de las remesas es en cierta forma paralelo al fenómeno de la inmigración.
Caeteris paribus, cuanto mayor es la diferencia de ingresos entre el país de origen y el país de destino, mayor es el porcentaje de personas que envían remesas. Muchos de ustedes pertenecen a países que están viviendo esta situación y es imposible negar su tremendo impacto tanto en el campo económico y político, como en el cultural.
Cuanto mayor es el porcentaje de remesas, mayor es la posibilidad de acercamiento entre los países en cuestión. Si realizan una correlación entre las remesas y las opiniones favorables que los pueblos latinoamericanos tienen sobre mi país Estados Unidos, tal como lo mide Latinobarómetro, verán una correlación bastante fuerte entre la recepción de remesas y la opinión favorable.
Mayor también es la dependencia económica en los pueblos de estos países de origen. Cada vez vemos más países donde la población recibe más remesas que inversión extranjera.
Es más fácil medir estas cifras que algunos de los efectos sociales de esta inmigración y las remesas. Cuando el inmigrante es el jefe de familia, su ausencia a veces causa estragos en la familia. Otro efecto, consistente con lo que aprendimos en economía, es que los que reciben estas remesas tienen menos incentivo para encontrar trabajo. No tengo estudios comparativos de países, pero allí donde pude estudiar datos, como en El Salvador, los mismos muestran una tasa de desempleo mayor en los que reciben remesas.
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