A fuerza de escuchar una misma palabra repetida mil veces es posible que ella pierda significado. Tal vez una de esas palabras muy usadas es la de
capital y por ello conviene iluminar su significado como si se tratara de una explicación académica. Eso es lo que hace la obra de Skousen, un verdadero tesoro para todos los que quieren aprender o recordar conceptos económicos básicos.
¿Qué es el capital y cómo funciona? El autor lo explica con claridad y, más aún, enfatiza la necesidad inevitable de capital para remediar el problema de bajos niveles de vida. Se puede leer una lección muy clara en esta obra:
allá donde no hay capital o donde se impide su formación, se tendrá sin remedio un nivel de vida más bajo que donde existe capital y se fomenta su formación.
El libro consultado para esta carta fue el de Skousen, Mark (2000). ECONOMIC LOGIC. Washington, DC Lanham, MD. Capital Press distributed to the trade by National Book Network. 0895262169 (pbk.) 0967403405, Chapter 11,
Capital and Interest, pp. 265-268, 2000. (No dude en tratar de obtener el libro, especialmente si puede servir como texto académico)

El autor inicia el capítulo mencionando una pregunta de Hirohito, el emperador japonés durante la II Guerra Mundial: cuál es la razón por la que los americanos pueden construir una base aérea en días y a los japoneses les toma semanas. La respuesta es clara, los americanos tienen capital y los japoneses sólo cuentan con mano de obra.
Skousen también habla de Hong Kong, que tiene el segundo ingreso per cápita más alto de Asia. Allí no hay tierra ni tienen recursos naturales. La respuesta es igual a la anterior.
Allí hay capital: hay fábricas, edificios, infraestructura, comercio y espíritu empresarial. Tiene capital físico y capital humano, además de habilidad para comerciar con el resto de las naciones.
Así se entra al tema del capital. Más aún, fue Marx el que llamó capitalismo a ese sistema, pues el capital es el ingrediente esencial para el crecimiento y el progreso. Marx mismo alabó al sistema capitalista por los logros que obtiene.

Si se desea mejorar el nivel de vida deberemos transformar los recursos naturales con los que se cuenta en productos y servicios. Esto significa que se necesita de la colaboración y el trabajo de muchos. Uno de los elementos críticos para esa mejora es el capital, físico y humano.
De hecho es más importante el capital que los recursos naturales o que el tamaño de la población. Por ejemplo, China tiene una población enorme y gran cantidad de tierras, pero posee un bajo nivel de vida. En Japón y en Hong Kong sucede lo contrario. Igualmente se puede comparar a San Diego, California, con Tijuana en México. La riqueza de unos y la pobreza de otros se explica por el capital con el que cuentan.
A más capital, mayor nivel de vida y viceversa.
Pero es necesario tener definiciones de lo que es el capital para así aclarar conceptos. Skousen da las siguientes definiciones.
•
Bienes de capital, que son herramientas, maquinaria, edificios, infraestructura, know-how tecnológico. Son las grúas y los camiones y bulldozers que hacen más eficiente la construcción de aeropuertos, caminos.
•
Investigación y desarrollo, que son los esfuerzos y las tareas que se emprenden para encontrar maneras de elevar la productividad de los bienes de capital y del trabajo. Sus resultados son las máquinas que permiten recoger con mayor velocidad una cosecha, la electricidad que hace posible usar maquinarias más rápidas.
•
Capital humano, que son los conocimientos y las habilidades de las personas que trabajan y que se obtienen por medio de educación, capacitación y entrenamiento.
• El
inventario de bienes semi-terminados y materias primas.
• Capital de
inversión, que son los fondos usados para financiar la investigación y el desarrollo, para construir plantas y fábricas, para comprar maquinaria.

Con esos elementos es posible ver un proceso de uso de capital. Los fondos del capital de inversión se usan para transformarse en bienes específicos, como una carretera; es decir, los fondos usados para esa carretera ya no pueden usarse para comprar camiones.
Los bienes de capital así logrados son durables, o sea, su existencia es de largo plazo, como un edificio que puede ser usado decenas de años. Esos bienes de capital son fijos y específicos, pues su uso es de cierta manera inflexible; un aeropuerto no puede ser usado como central telefónica. De hecho el capital se define como un bien durable que es producido para continuar el proceso de fabricación, desde la materia prima hasta el producto terminado. Los bienes de capital se usan para producir otros bienes y servicios.
El punto del autor debe ser ya claro: los bienes de capital son clave para elevar los niveles de vida. Un ejemplo puede demostrar esto: las máquinas textiles que permitieron una fabricación más eficiente; antes de esas máquinas, la fabricación de ropa era una tarea en extremo laboriosa, lo que la hacía un artículo caro. Pero la investigación y desarrollo dedicados a la invención de esas máquinas redujo el tiempo de fabricación y su costo. La consecuencia fue ropa accesible y, por tanto, se produjo una elevación en el nivel de vida.
Más esquemáticamente, los adelantos en los bienes de capital tienen características, que el autor señala:
• Esas innovaciones necesitaron tiempo, dinero y creatividad para que poder ser diseñadas e implantadas.
• Esas innovaciones fueron muy superiores a los métodos y procesos que suplantaron y produjeron un aumento en la productividad.
• Esas innovaciones expandieron la industria e hicieron más grande el mercado lo que redujo los costos, bajó los precios y, así, elevó el nivel de vida.
• Esas innovaciones, por ser revolucionarias, reemplazaron a los sistemas tradicionales y causaron antagonismo entre los trabajadores, acostumbrados al método anterior y que sintieron amenazados sus empleos.
• Los inventores de esas innovaciones ganaron mucho dinero y, además, fueron afectadas las empresas que mantuvieron los sistemas viejos.

El sistema capitalista usa métodos con rodeos para elevar la producción y el consumo en el futuro; son métodos indirectos. Por ejemplo, para pescar se pueden usar las manos, pero es mejor usar cañas y embarcaciones y redes; es decir, hay que inventar esos productos y sistemas, lo que significa hacer un rodeo al problema que se trata de resolver.
Inventar, diseñar y producir cañas de pesca, embarcaciones y redes, sin embargo, toma tiempo; esto significa que las personas deben abstenerse de alguna proporción de su consumo presente para producir la tecnología y el equipo que eleve la pesca futura. En otras palabras, las personas deben estar dispuestas a ahorrar e invertir.
Estos métodos que andan con rodeos incrementan el tiempo de producción para convertir materias primas en productos destinados al consumo final. Este aumento del tiempo de producción se llama profundización del capital y es el incremento de las etapas para la producción de bienes finales.
Por ejemplo, obtener agua en una hacienda hace tiempo requería unos pocos pasos, ir al pozo, meter un cubo y sacar el agua; en una ciudad actual, tener agua en las casas implica muchos más pasos más complejos. Lo mismo sucede con los autos, cuya fabricación en serie tomaba muchos menos pasos antes que ahora. Este
alargamiento de los tiempos de producción no es notorio para el consumidor, pues existen inventarios del producto en cada etapa de producción.

Las innovaciones y nuevas tecnologías expanden el mercado y bajan los costos. Por ejemplo, la tonelada de acero tenía un precio de 106 dólares en 1870 y para 1989 había bajado a 17 dólares. Es fácil comprobar que lo mismo ha sucedido en otras industrias en las que la tecnología ha tenido adelantos. De hecho esas tecnologías son en mucho responsables de la elevación de los niveles de vida. Piénsese, por ejemplo, en los impactos de la electricidad, de la medicina y de muchas otras actividades.
Uno de los impactos mencionados es la afectación que las innovaciones producen en el mercado laboral, pues son procesos que ahorran mano de obra. Las protestas de los trabajadores son parte de esta reacción, como las manifestaciones en Francia que pedían la destrucción de las máquinas de coser porque se pensaba que ellas quitarían el empleo de trabajadores.
Ese temor, dice Skousen, siempre ha existido, pero la verdad es que nunca se ha materializado. Obvio que sí hubo efectos en trabajadores específicos, pero esos efectos fueron temporales. Para entender esto hay que ver el efecto real de las innovaciones: ellas reducen el costo de vida, es decir, ponen más dinero en el bolsillo del consumidor, quien puede comprar más artículos de esos mismos o de otros.
Si la demanda del artículo producido con nueva tecnología es elástica, de hecho esa tecnología puede crear más empleos en la misma industria; como sucedió con el automóvil. Si la demanda es inelástica, los consumidores comprarán lo mismo o menos que antes, pero tienen más dinero disponible para comprar otras cosas.
El efecto neto de la nueva tecnología es mayor empleo precisamente por el estímulo que las innovaciones de un sector dan al resto de las industrias. No son los mismos empleos, pero son empleos al fin los que se crean.

Como ya se dijo, la tecnología requiere de inversión de capital, de dinero disponible para implantar esas innovaciones. La tecnología puede existir, pero sin capital de inversión no hay uso de esa tecnología. Es decir, la tecnología y el avance del nivel de vida están limitadas por el capital de inversión que está disponible en un país.
Sin capital de inversión, por tanto, se limitan las posibilidades de elevación del nivel de vida. El ahorro interno, la bolsa de valores, los fondos gubernamentales y la inversión extranjera son fuentes de capital de inversión, especialmente ésta última para los casos en los que el ahorro interno no basta.
La obra de Skousen en este capítulo, por tanto, presenta una gran idea a la manera de un libro de texto: si se quiere progresar, si se quieren elevar los niveles de vida de una población, el secreto es formar capital. Es decir, desarrollar bienes de capital, capital de inversión, trabajo calificado y, desde luego, no tener miedo al fantasma de la pérdida de empleos, ni a la inversión extranjera.
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